Esdrújulas
Antes de comenzar, he de aclarar que hay una condición lingüística,
Práctica propuesta por quien pidió realizar esto.
Llevar con éxito este barco a lo largo de un mar poético,
Valiéndome de esdrújulas, esa es mi prueba artística.
Por si no queda claro, les comento: mi léxico tiene límites,
Difícil es conseguir que esta letra sea sólida
Intentar mezclar metáforas, mil técnicas y más
Si en mi lenguaje cotidiano no viajo por esas órbitas.
Es como si tuviera pústulas que restringen mi mente,
Y este sinuoso camino aparente no tener fin.
Porque respetar la métrica parece insuficiente,
Y aunque términos llovieren, no encajarían aquí.
Perdonen si me pongo un poco paranoico al pensar
En el pronóstico fatal de proveer un mal proyecto
Pero es mi culpa por perseguir la aprobación del prójimo
Perder pureza en pos de aplausos es para patéticos.
Parece poco probable presentar este espectáculo,
Por propia prestancia, y prescindiendo de algún par.
En períodos propicios, con un polo opuesto parlo,
Es mi parte más pragmática y menos emocional.
¡Bueno! Acá estamos. ¿Cuál es el próximo paso?
Entre diástoles y sístoles habrá de funcionar.
También si fusionamos palabras, y bien las acentuamos…
No, esos son recursos fáciles, dejá.
Pensé que hacia el norte apuntaba mi brújula,
Pero encontraba demasiado complicado el avanzar.
Ningún ámbito resolvía mi búsqueda lúdica…
Así que díganme ustedes, ¿de qué podríamos hablar?
Icónicos ídolos, hipnóticos idilios,
¿Incipientes importantes ante el ojo popular?
Algún estímulo satírico pa’ críticos que están,
Escuchándome mientras piensan… «pésimo, cállenlo ya».
¿Demonios y ángeles peleándose por la humanidad?
¿Pobres cagándose a palos por un pedazo de pan?
¿La máscara de algún político cínico que mi psique altera
Cuando ante las cámaras lo veo declamar?
Son todas áreas trilladas, usadas sin descansar
No sé de nada que suscite cierto éxtasis mental.
Si no hago énfasis en algo, seguro me sentenciarán.
Hay mil situaciones vistas, y pocas que sean novedad.
Me dije… Kevin, tranqui vos, esto no puede ser tan trágico,
Hay bastantes perspectivas que podrías explorar.
Tal vez en lo fantástico encuentres el bálsamo mágico
Que te haga alzar la voz y hablar con lógica, al final.
Pero claro, mi respuesta fue el desinterés total.
No tengo ánimos pa’ hablar de todo eso, la verdad.
También soy un fanático bárbaro de lo medieval,
Y hacer un texto catártico tampoco suena tan mal…
A ver, pensemos, no nos rindamos tan rápido.
¿Vos no comentás siempre que sos alguien muy romántico?
Sí, y lo reafirmo, pero… ¿cuál es el fin práctico?
Uff, qué tipo ridículo. Contales algo nostálgico.
Mi pasado… no lo creo óptimo, ya que no es muy cálido,
Podría generar que el público se ponga incómodo.
Implica hablar de páramos que no están superados,
Para mostrar las dinámicas de algún vínculo tóxico.
Me dejé encantar por esa magnánima diosa olímpica,
Su voz seráfica fascinaba cual ambrosía.
Al verme sin tal gracia, la desdicha fue fatídica,
Y reinó un silencio atronador cuando faltó su sinfonía.
Que nadie culpe a la fémina, yo fui un cándido sin más.
No existía retórica que me pudiera preparar.
Al principio todo fue idílico, no lo voy a negar,
Pero las crisálidas albergan eterna fugacidad.
Ciertamente no das lástima, pero hay un punto lógico,
Y es que estas confesiones son bastante melancólicas.
Por ahí deberías pensar seriamente en ir al psicólogo,
Y no estar atormentándolos, contándoles tus crónicas.
Lo terapéutico está bueno, creeme, lo voy a evaluar,
Aunque el bolsillo no me permita priorizar la paz mental.
De momento yo prefiero la música, sin dudar,
Ya que brinda calma efímera a la hora de descansar.
El tema es, yéndonos fuera de esta charla tan dramática…
Que no te das idea de hacia dónde navegar.
¿Qué méritos juntás para hacer una letra emblemática,
Si en temáticas concretas no te podés enfocar?
Tenés un punto importante, pero debo destacar
Que considero haber ejecutado una táctica épica.
Poniendo lírica a mi proceso creativo singular
Di con la fórmula correcta para una tarea estética.